El rey Willem-Alexander aseguró este lunes que los Países Bajos acogen con entusiasmo el regreso a la escena internacional de una "Argentina segura de sí misma" y, mirando hacia el pasado, se refirió a la última dictadura militar argentina para concluir que la lección clara de aquellos años oscuros ha sido "¡Nunca más!".

Las palabras del soberano holandés fueron parte del discurso de brindis previo a la cena de gala que tuvo lugar en el Palacio Real de Amsterdam con motivo de la visita de Estado del presidente Mauricio Macri.

"Presidente, usted sabe lo difícil que es el camino y la enorme paciencia y constancia que requiere. Usted quiere dar a la economía una base más sólida, con vistas al futuro", dijo el rey de Holanda, quien presidió la cena junto con la reina Máxima.

"Desde su elección a finales de 2015, ha dirigido una campaña de profundas reformas. Todavía debe transcurrir cierto tiempo antes de que los ciudadanos experimenten las consecuencias positivas en sus vidas cotidianas, y somos plenamente conscientes del esfuerzo que exige a los argentinos", agregó.

No obstante, el monarca destacó que los esfuerzos de Macri han tenido buenos resultados, ya que están "estrechamente vinculados a su visión del extranjero".

Por eso, "los Países Bajos acogen con entusiasmo el regreso a la escena internacional de una Argentina segura de sí misma", sostuvo.

Además, "esperamos con impaciencia una presencia cada vez mayor de su país en los foros dedicados a la cooperación internacional", apuntó el rey, mencionando la oportunidad que tendrá Argentina de presidir el próximo año el G20.

El soberano holandés también celebró que Macri busque una mayor colaboración con el Mercosur y a su vez con la Unión Europea, y los Países Bajos, ya que "son ambiciones que compartimos".

Asimismo, se refirió a los estrechos lazos económicos que ya existen entre ambos países desde hace cien años, y manifestó que ambos países ahora quieren trabajar para darle "un impulso extra" a la cooperación bilateral en terrenos como el de la energía, el agua y la agricultura".

"Argentina siempre ha recibido con los brazos abiertos a personas procedentes de Europa y otras partes del mundo. Es un país que cree en la importancia de la ambición y el desarrollo", dijo el rey en el primer tramo de intervención, momento en el también recordó sus viajes al país, acompañado por su esposa argentina, la reina Máxima.

Willem-Alexander destacó también la "creatividad y el talento improvisador de los argentinos, que les da fuerza para seguir adelante hasta en los momentos más difíciles", y tras decir que "Argentina es un país temperamental", admitió que le hizo "el mejor regalo posible", su esposa.

Asimismo, se refirió a la histórica adversidad entre holandeses y argentinos en el deporte, concretamente fútbol y hockey, y destacó que las selecciones femeninas de hockey de ambos países vienen compitiendo en el podio mundial desde 2002.

Tras este repaso del vínculo social y cultural, el rey holandés entró en el terreno de los derechos humanos y remarcó que Argentina y Holanda consideran fundamental concientizar a los jóvenes sobre la importancia de la libertad y el derecho, de ahí que una de las primeras actividades de Macri en Amsterdam haya sido visitar la Casa de Ana Frank.

"Todos viajamos con la historia en nuestro equipaje, cada uno a su manera. Hay todavía muchos que sienten diariamente las cicatrices que dejaron épocas de dictadura y terror. Esos tiempos amargos no están muy lejano para su país", dijo.

"Apenas hace una generación, miles de personas fueron víctimas de persecución y violencia, y los derechos humanos fueron violados. La lección de aquellos años oscuros fue clara: ¡nunca más!", añadió.

El discurso del rey lo escribe siempre el gobierno holandés, por lo que sus palabras están en línea con los que quiere expresar el primer ministro, el liberal Mark Rutte.

Tras el brindis sonó el himno argentino y luego llegó el turno del presidente Macri, quien agradeció sus palabras y el cálido recibimiento que había tenido.

El presidente también habló los valores comunes compartidos y, en ese sentido, dijo que Holanda y Argentina comparten el compromiso con los derechos humanos, la paz y el desarrollo sustentable".

También la convicción de que el deporte vive para transmitir "valores importantes como el trabajo en "Nuestra agenda está cada vez más cerca, nuestra relación crece, y sentimos que hay un futuro compartido", agregó.

"Hemos emprendido reformas profundas con un horizonte de reducción de la pobreza, a través de la generación de empleo, por eso debemos genera confianza, ser predecibles", insistió, el línea con el discurso que brindó por la tarde ante unos 250 empresarios.

Por otro lado, Macri reiteró el "valor del diálogo" para construir el futuro del país, no solo entre argentinos sino también con el resto del mundo", y volvió a insistir en la necesidad de llegar a un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.

Casi para concluir, de forma directa, el Presidente se dirigió a las empresas holandesas que están en el país: "necesitamos que apuesten por esta nueva etapa de Argentina", afirmó.

Macri estuvo acompañado en la cena por la primera dama, Juliana Awada, y toda la comitiva oficial, entre ellos la canciller Susana Malcorra, el ministro de Educación, Esteban Bullrich, y el de Trabajo, Jorge Triaca, además de los empresarios argentinos que viajaron a Holanda para el foro de negocios.

Del lado holandés, estuvo presente la princesa Beatriz, madre del rey, quien fue la que oficializó en 2006 la invitación para una visita de Estado por parte de Argentina, que hasta ahora no se había concretado.

La cena de honor fue todo un banquete estilo del siglo XVIII, con cubiertos de plata incluidos. El Palacio Real estaba reluciente, las mesas vestidas de gala con jarrones repletos de tulipanes, unos 5.000 en total.