Miguel de Cervantes fue un soldado, novelista, poeta y dramaturgo español, considerado como la máxima figura de la literatura española y universalmente conocido por haber escrito Don Quijote de la Mancha. Fue quien supo acuñar la frase “otro vendrá que bueno me hará”, en alusión directa no a su soberbia obra sino más bien al bajo nivel de quienes viniesen después. Algo que hoy, cuatro siglos más adelante, trae un reconocido militante, operador y sindicalista kirchnerista para resumir y describir, según su óptica, por qué la ex presidenta Cristina Fernández sigue sobresaliendo en el contexto político-social actual, aún estando en silencio. “No somos buenísimos, ellos son muy malos”, agregó la fuente consultada, de frecuentes contactos con “la jefa”, como la llama, al igual que con su hijo Máximo y toda la tropa de la mesa chica.

Según cuenta, están realizando trabajos de campo en todas las provincias midiendo a Cristina, donde observaron en los últimos días, a raíz de la crisis cambiaria que atravesó el Gobierno, y el cambio de humor social, que lograron recuperar los 4 puntos que habían perdido a nivel nacional, en particular en la Provincia de Buenos Aires, luego de la última elección del año pasado.

Muy optimista, mostró a díaocho.com números auspiciosos en provincias como Buenos Aires (40%), y otras del interior del país, excepto las de mayor densidad habitacional, donde hay más votos, como Mendoza y Córdoba, por ejemplo, donde “estamos mal”, reconoce, con porcentajes de entre el 15 y el 20% de intención de voto.

Sin embargo, en Santa Fe, otra provincia importante en el caudal de sufragios, el Diputado Nacional “Agustín Rossi está haciendo un buen trabajo, creciendo día a día y podemos superar los 30 puntos”, dice.

En suma, analizando los buenos números de hoy en Buenos Aires, Santa Fe, y otras provincias del interior del país, parece exagerado creer que Cristina puede tener 40% a nivel nacional, pero seguro puede merodear el 30%, más que suficiente para ser la candidata y lograr, con posibilidades concretas, un balotaje con Macri.

“Así como ellos (cambiemos) necesitaron a Cristina durante mucho tiempo para ganar elecciones, teniendo en cuenta que fue un voto castigo a nosotros, esencialmente, hoy nosotros necesitamos a Macri, porque se está dando el mismo fenómeno pero al revés”, analiza la fuente. Y agrega: “Se equivocan solos, no hay que hacer nada”.

En términos electorales, “si desdoblan las elecciones para evitar el arrastre nacional de Cristina, le armamos listas en todas las provincias y en todos los municipios. Seguimos teniendo estructura. Incluso hemos logrado, sin plata y sin despliegue, con dos afiches y redes sociales, casi únicamente con el sello de Unidad Ciudadana en la boleta, que en Córdoba, por ejemplo, Pablo Carro, un candidato poco conocido, saque 12%”.

Quedó claro que el kirchnerismo duro se siente en una posición consolidada y de mucho poder, ya sea para recuperarlo o bien para embarrarle la cancha no sólo al Gobierno sino también a la propia oposición del peronismo más dialoguista que ellos llaman “funcional” al oficialismo. “De ninguna manera nosotros vamos a ir detrás de ninguno de los que ayer nos traicionaron para dividir el voto opositor y que Macri sea presidente, así como se repitió la ecuación en las elecciones de medio término, sosteniendo una lista como la de Randazzo que todos sabíamos impulsaba el propio Gobierno”.

Por último, consignó: “Lo del techo de Cristina es un verso, el techo no es fijo, la política es dinámica. Mientras Macri siga generando un creciente descontento social nosotros vamos a incrementar nuestras posibilidades. Además, se está apuntando a un escenario de balotaje, donde ahí creemos que si el candidato vuelve a ser Macri podemos recuperar la confianza de muchos votantes que hoy reconocen estar peor que durante nuestra gestión”.

Cuando se genere el cuello de botella, en la recta final hacia el armado y cierre de listas, se verá si “del otro lado” del peronismo son capaces de encolumnarse otra vez detrás de Cristina o si, una vez más, la división terminará siendo funcional al actual Gobierno. Hoy, de los dos lados, parecen posturas inamovibles. Buena noticia para Macri.