El radicalismo volvió a ser protagonista tras la crisis económica. Ahora quiere pelear por la vicepresidencia de la Nación, el manejo de la Cámara de Diputados y consensuar un plan de gobierno.

Atentos a la necesidad obligada que tuvo el Gobierno de volver a abrir el juego al resto de la coalición, la UCR busca capitalizar al máximo su negociación por los cargos y la intervención en la mesa política y de gestión de cara al próximo año electoral.

En rigor, buscan anticiparse a la planificación de un plan de Gobierno en caso que Macri sea reelecto, para ser parte real de esa mesa de decisiones y no sólo como acompañamiento en condición de “socios” como hasta ahora.

El titular del Comité Nacional del radicalismo, el gobernador mendocino Alfredo Cornejo, dejó en claro que “repetir una fórmula presidencial en 2019 con Macri y una compañera de fórmula también del PRO (Gabriela Michetti) no mostraría la certidumbre necesaria para consolidar Cambiemos”, metiendo presión al jefe de Estado.

En el radicalismo consideran que el compañero de fórmula debería ser un gobernador, y se avalúa tanto la posibilidad de Cornejo como la de Gerardo Morales (Jujuy). Sin embargo, esa decisión interna, más allá de lo que pase en esa negociación con el Gobierno, se definirá en función de la estrategia que se disponga para retener esas provincias, de acuerdo a quien presente candidatos más competitivos.

Por su parte, el deseo partidario de la UCR es que que Mario Negri sea el próximo presidente de la Cámara de Diputados tras el alejamiento anticipado de Emilio Monzó.