El empresario y conductor televisivo, Marcelo Tinelli, fue entrevistado por el periodista Luis Novaresio en su programa de televisión en América 24. Allí, el vicepresidente de San Lorenzo mostró su perfil social, sin descartar su salto a la arena política.

En ese marco, indicó que en lo inmediato no está “pensado en el ingreso a la política, pero tampoco la descarto. Yo amo la Argentina, me emociona charlar con la gente. Me encanta ayudar a los que menos tienen con mi fundación. Mi mirada es hacia abajo”.

Por su parte, analizó la situación del país y se mostró preocupado por la caída del consumo, así como también por el contexto económico en general. “Este país no puede ser inviable. No podemos no tener sueños los argentinos, tenemos que creer".

Y agregó: "La pobreza no es un número, es estructural y sólo puede solucionarse si se trabaja en una política de largo plazo enfocada en la educación en la primera infancia”.

Asimismo, señaló que está a favor de reclamar y criticar lo que le parece mal, sin convertirse en un enemigo ni poner en peligro la patria, en alusión a la preocupación que mostró en sus comentarios en las redes sociales respecto a la suba de precios de los alimentos y del costo de vida. Sin embargo, aclaró que tiene una “muy buena relación con Macri”, a pesar de cualquier diferencia.

Cuando le preguntaron acerca de los rumores que lo ubicaban cercano al empresario y político Francisco De Narváez y al neurocientífico Facundo Manes en una eventual plataforma electoral, Tinelli contestó con ironía y en tono jocoso: “Con Manes pensaba lanzarme en el programa. Podría hacerlo en la plaza de Bolívar o en la de Salto. Y a Francisco lo conozco, ha sido un hombre de los medios. No sé cómo llegan estas cosas, pero si quieren creerlo…”

Así, en una larga entrevista, se observó a un candidato en campaña que sin reconocer ni descartar ninguna aspiración política, mostró su amplio repertorio y su versatilidad como cuadro político, dejando en claro –como una crítica velada al actual gobierno y a los anteriores- que según su óptica “importa mucho más la inteligencia emocional para interpretar el sentir popular que la formación académica para gestionar desde la teoría”.