El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, ofreció formalmente al senador Miguel Ángel Pichetto el traspaso de las compañías Edenor y Edesur a la órbita bonaerense y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a cambio de no votar el proyecto para reducir tarifas energéticas. Inmediatamente, la propuesta fue rechazada tras consignar que "ya es tarde" para negociar.

En rigor, el oficialismo buscó hasta último momento la estrategia para evitar que se vote en la cámara Alta el proyecto que retrotrae las tarifas a noviembre del año pasado e impone subas atadas a la inflación y los salarios.

Esa decisión se tomó entre Frigerio, la Gobernadora Vidal, el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta y el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y respondía a un pedido de gobernadores del peronismo que buscaban que Nación achique su déficit transfiriendo a Nación y Provincia las privatizadas y los subsidios energéticos que les paga.

A muchos sorprendió el aval de Vidal para esta propuesta, teniendo en cuenta que afrontar el costo de esos subsidios suponía perder parte de los fondos que ganó a fines del año pasado, cuando el nuevo pacto fiscal le devolvió a la provincia lo que había perdido por el Fondo del Conurbano.