Monseñor Héctor Aguer cumplió el 24 de mayo 75 años, edad límite impuesta por la iglesia para ejercer el cargo. Con su renunciamiento formal, el arzobispado de La Plata quedó acéfalo unos pocos días hasta que se conoció, luego del tedeum del 25 de Mayo, la designación del Papa de Víctor “Tucho” Fernández, ex rector de la Universidad Católica Argentina (UCA) y hombre cercano a la línea de pensamiento del sumo pontífice.

A Fernández se lo destaca por su experiencia pastoral y una sólida formación teológica. Su perfil fue inspirado por el pensamiento del padre Rafael Tello, director espiritual del padre Carlos Mugica y referente de los curas villeros, un sacerdote muy cercano a los pobres.

Este cambio, según fuentes de la Iglesia Argentina, constituye un giro en el sello   que impulsa el Papa en relación a una nueva forma de acercarse a la gente, en línea con otras designaciones de Francisco como la de Mario Poli y Gustavo Carrara en el arzobispado de Buenos Aires, así como la de Oscar Ojea en el Episcopado y la del ex obispo de Lomas de Zamora y actual presidente de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, Jorge Lugones.

Así, su santidad busca destacar en cada caso el trabajo territorial y el acercamiento de la iglesia no a modo de caridad sino como asistencia permanente, viviendo dentro de los lugares más vulnerables.

En rigor, en el caso de Fernández no se trata de un cura villero. Pero desde la UCA estuvo muy vinculado a los trabajos de campo relacionados a la medición de la pobreza, la indigencia y las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), como una forma concreta de hacer un relevamiento y diagnóstico de la dramática situación en los barrios, con el objetivo no sólo de visibilizar las problemáticas sino también de llevar soluciones y exigirle al Estado su presencia.