La diputada nacional de Cambiemos apoyó al juez Horacio Rosatti para que ocupe la titularidad del máximo tribunal y reconoció que trabaja para tratar de que Ricardo Lorenzetti deje su cargo. El actual presidente de la Corte, enemistado con Carrió por múltiples denuncias en su contra, estaría pensando en dar un paso al costado a partir del año que viene.

La insignia moral del Gobierno de cambiemos expresó ante los rumores de recambio en la corte que "se tenía que ir, Lilita opera", en alusión al trabajo activo que ella misma lleva adelante para lograr la salida de Lorenzetti de la presidencia.

En esa línea, Carrió opinó sobre la reunión entre Macri y Lorenzetti en la Casa Rosada: "En primer lugar, está violando la división de poderes porque no lo puede visitar, y en segundo lugar estoy contenta, es una alegría si el hombre se retira".

Para muchos funcionarios de la Casa Rosada la actuación de la diputada oficialista resultó poco grata, ya que creen que la decisión de operar en contra de Lorenzetti significa una clara intromisión directa del poder legislativo sobre el poder judicial.

El respaldo de Carrió a Rosatti fue de manera implícita, en una recorrida por la Provincia de Santa Fe, donde dijo a los periodistas que “en esta provincia hay gente valiosa para ocupar un cargo tan importante como el de presidente de la Corte”, en clara alusión al juez nacido en esa provincia que integra el máximo tribunal.

Sin embargo, no existe ningún indicio público del interés de Rosatti para ocupar ese cargo. Tampoco existe ninguna confirmación oficial respecto al alejamiento de Lorenzetti de la presidencia de la Corte Suprema.