El secretario de Culto, Santiago de Estrada, viajó a Roma para reunirse con el Papa Francisco en medio de la tensión entre la Iglesia y el Gobierno. Los ejes, la crítica situación económica y sus derivaciones sociales. Además, el aborto.

En ese marco, luego del encuentro que hace pocos días protagonizaron la Gobernadora María Eugenia Vidal y la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley con el sumo pontífice, ahora se suma la visita de un nuevo emisario oficialista en busca de un mismo objetivo; bajar la confrontación y tender puentes con su santidad.

En detalle, De Estrada es uno de los que mejor conoce al Papa y, al igual que Vidal y Stanley, tiene buena llegada ya desde la época en que el actual presidente Mauricio Macri oficiaba de jefe de Gobierno porteño.

Si bien este tipo de encuentros sirven para “semblantear” la mirada de la máxima autoridad eclesiástica a escala global respecto a lo que pasa en la Argentina, parecen agotarse, a la postre, en meras correas de transmisión de los mensajes que intenta hacer llegar el presidente a la Iglesia y viceversa.

En lo concreto y genuino, nada hace cambiar la posición del Papa respecto al modelo de país que lleva adelante Macri, así como tampoco la reticencia del primer mandatario y de su jefe de Gabinete, Marcos Peña, en relación al líder del Vaticano.

De este modo, los puentes que se tienden entre las excepciones que el Papa encuentra dentro del Gobierno como interlocutores válidos y la Iglesia, de poco sirven a los efectos de mejorar en términos reales una relación que está rota desde mucho antes que Macri asumiera la primera magistratura del país.

Como corolario de esto, en Roma están convencidos que el impulso del debate de la despenalización del aborto estuvo pergeñado por el gurú del PRO, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, con el beneplácito de Marcos Peña y el propio Macri para correr el foco de la grave situación económica y social que atraviesa el país. También creen que, tal como lo adelantó el Padre “Pepe” Di Paola en su ponencia en las comisiones de debate en Diputados, el Senado la convertirá en Ley por presión del propio gobierno, que prometió al FMI en su negociación el avance de este proyecto.

En la semana de la pastoral social en Mar del Plata, la Gobernadora Vidal y la ministra de Desarrollo Social de la Nación Carolina Stanley tuvieron que presenciar duros cuestionamientos al Gobierno por parte de los obispos, en especial de Moseñor Jorge Lugones, quien criticó fuertemente el “marketing” de Cambiemos ilustrado en los verbos “hacer” y “estar”, que son slogans publicitarios de la gestión, y advirtió que además hay que “sentir” y este Gobierno no tiene sensibilidad social.

Así las cosas, a pesar de los esfuerzos de aquellos pocos funcionarios con buena llegada a la Iglesia, la relación parece no tener retorno mientras las cifras sociales siguen empeorando; el observatorio de la deuda social de la UCA acaba de revelar datos alarmantes respecto a la primera infancia, mala alimentación, condiciones socio-sanitarias insalubres para su desarrollo y crecimiento exponencial de asistencia a comedores.