En medio de un contexto complejo tanto en el frente interno como externo, donde los medios de comunicación –incluso los afines- empezaron a exhibirle de modo más concreto sus diferencias, y a poco de iniciarse una nueva campaña electoral en busca de la reelección, el Gobierno le dio el visto bueno final a la fusión entre la operadora de cable Cablevisión, cuyos principales accionistas son los mismos que el Grupo Clarín, y Telecom, con lo que se creó una compañía de US$ 11 mil millones.

El nuevo gigante dentro del universo empresarial argentino con negocios desde la transmisión de contenidos audiovisuales y los datos hasta la telefonía móvil y fija.

La habilitación final corrió por cuenta de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, a cargo de Esteban Greco. Según fuentes privadas, la operación le dio origen a la mayor compañía de telecomunicaciones de la región.

La aprobación llegó con la obligación de desinversiones. Por un lado, Telecom deberá devolver 80 Mhz de espectro, clave para favorecer la competencia en el negocio de la telefonía móvil. Y deberá desprenderse de clientes de banda ancha en 28 localidades, según resolución de la Secretaría de Comercio.

"La fusión habría generado problemas de competencia en localidades donde Cablevisión y Telecom eran las únicas empresas con despliegue de red fija. Por esa razón, la empresa fusionada se debe desprender de 143.464 clientes de ese servicio en 28 localidades de cinco provincias: Córdoba (incluyendo la capital), Buenos Aires, Entre Ríos, Misiones (incluyendo Posadas) y Santa Fe. Esta cifra representa el 9% del total de clientes residenciales de Arnet y una facturación anual de aproximadamente 500 millones de pesos", reconoció la CNDC.

El dictamen de la CNDC, de cerca de 200 páginas, analiza los mercados y establece limitaciones a la operación de fusión que "garanticen el cuidado de los derechos del consumidor y que, en línea con las tendencias internacionales, promuevan las inversiones y el desarrollo tecnológico del sector.

En definitiva, impone obligaciones y realiza recomendaciones en cuatro planos: desinversión, ofertas comerciales, disponibilidad de la red y espectro", según un comunicado difundido por el Ministerio de Producción, a cargo de Dante Sica.

La nueva empresa está posicionada para competir en el negocio del cuádruple play, que consiste en llevar a los consumidores telefonía fija, móvil, Internet y televisión a través de un mismo prestador.

Cablevisión Holding pertenece a los hijos de Ernestina Herrera de Noble, Héctor Magnetto, José Aranda y Lucio Rafael Pagliaro (son los mismos accionistas mayoritarios de Clarín, pero la compañía se escindió del Grupo).

Esa empresa tiene el 60% de Cablevisión. El restante 40% de la prestadora de cable está en manos de Fintecht, el fondo que conduce David Martínez, que a su vez tiene más del 40% de Telecom.

En paralelo, el Gobierno intenta abrirle a las telefónicas parcialmente la puerta para que puedan brindar servicios de televisión satelital, una herramienta que podría favorecer la competencia con el gigante recientemente creado.

La semana pasada tuvo dictamen en el Senado el proyecto de ley del Ejecutivo para habilitar esa alternativa. En la Casa Rosada estiman que el miércoles próximo tendría media sanción.

Así las cosas –o los negocios- habrá que ver si la ayuda del Gobierno hacia el Grupo Clarín se traduce en un blindaje más cerrado del medio hacia Cambiemos o si, por el contrario, desde la óptica del “vamos por más”, el multimedio que lidera Héctor Magneto aplica la lógica de siempre, apretar para conseguir no sólo mejores condiciones en el mercado que opera sino también  incrementar su poder de influencia en el ámbito de las decisiones que se toman desde el Estado.