En estas épocas mundialistas muchas analogías futbolísticas surgen para definir distintos tipos de situaciones. A mi desde chiquito me enseñaron que un gol no se canta antes que entre la pelota y que no se festeja una victoria hasta que termine el partido.

El gobierno de Macri inicio su mandato festejando y muchas veces ganar no es sinónimo de festejo sino de preocupación. El principal problema del inicio del gobierno de Cambiemos fue un muy mal diagnóstico.

El comienzo del tercer gobierno no peronista desde el regreso a la democracia se dio con clamor popular y mucha aceptación a los cambios que venían, pero no vino ninguno. Se esperaba un lineamiento claro, con reducción del déficit fiscal, un sinceramiento de tarifas, reducir personal en la función pública, limitar beneficios, reducción de asesores, etc etc

Se esperaba un gran gesto de la política para que la gente acompañe posteriormente con un esfuerzo, pero lo único que se hizo fue trasladar el ajuste al ciudadano con mayores tarifas y encareciendo el transporte público.

Cuando uno gasta más de lo que recauda tiene dos soluciones, gastar menos o endeudarse. Tomar deuda claramente no es una solución al problema y por si solo es un parche muy caro para un país con una moneda tan frágil como el nuestro.

Por lo tanto, no solucionar un problema cuando es debido acarrea mantener ese mismo problema vigente y generar nuevos. Con una deuda publica incrementada en 100 mil millones de dólares, sin haber bajado el déficit fiscal y con una sequía que perjudica al sector agropecuario por lo tanto a la entrada de dólares, lo que era un problema se tornó en una tormenta perfecta.

El único objetivo en estos primeros dos años y medio por parte de este equipo económico fue bajar la inflación. Se recomendó fuertemente cerrar paritarias por debajo del 15% para así dar señales a la ciudadanía que se podía controlar la inflación. Otra vez el ajuste empezaba por la gente.

Para este año se espera que la inflación sea del 30%, que siga creciendo la deuda externa, que la tasa de interés continúe en el orden del 40% con una presión tributaria señalada como las más alta del mundo. Se espera que el país siga siendo inviable.

Macri al inicio de su mandato tenía un problema financiero, ahora tiene un problema cambiario, inflacionario, económico y sobre todo social.