El posible traspaso de las empresas de Edenor y Edesur a la órbita de la provincia de Buenos Aires y Capital Federal implicará, más allá de la discusión política, un complejo mecanismo jurídico, técnico y económico. Y, por sobre todas las cosas, un aumento significativo de los costos para los usuarios bonaerenses.

Si finalmente las conversaciones políticas llegan a buen puerto, la provincia de Buenos Aires deberá hacerse cargo (junto con Capital Federal) del control de un verdadero "monstruo": Edenor y Edesur, en su conjunto, triplican la cantidad de clientes de todas las prestadoras bonaerenses, cuadriplican su consumo y facturación y, por sobre todas las cosas, multiplican por mucho la exposición de sus problemas técnicos.

Como viene informando DIB, la posible transferencia del área de concesión de las empresas eléctricas a la órbita bonaerense y porteña fue el eje de intensas y repetidas reuniones la semana que pasó. Las negociaciones incluyen también el traspaso del control del transporte metropolitano. También se sondeó el futuro de AYSA, la empresa estatal que provee el servicio de agua y cloacas a Capital Federal y buena parte del Conurbano.

Por ahora, las conversaciones por las eléctricas están bien encaminadas, las del transporte se encuentran en ciernes, y las de AYSA quedaron prácticamente descartadas. Según los números que se manejan hasta el momento, todo el "paquete" tendría un costo cercano a los $ 100 mil millones: $ 50 mil por el transporte del área metropolitana, $ 35 mil por las eléctricas, y $ 15 mil por AYSA.

Pero por fuera del plano político, las mayores dudas giran en torno al aspecto técnico del traspaso. Fuentes especializadas consultadas por DIB vaticinaron un panorama por demás de complejo para operativizarlo. ¿En qué se basan?

- En el plano económico, los especialistas aseguran que la división de jurisdicciones implicaría, de entrada, un aumento en las tarifas del Conurbano. La explicación es sencilla: actualmente, el precio del Kw es similar para todos los usuarios, aunque el costo de distribución es más barato en Capital Federal, donde los usuarios se concentran en pocos kilómetros. Al dividirse, éstos deberían pasar a pagar menos, mientras que los usuarios bonaerenses se verían fuertemente afectados. El régimen impositivo también contribuiría a empeorar la ecuación, aunque en los últimos meses el gobierno de María Eugenia Vidal impulsó la eliminación de varias tasas provinciales.

- En el plano jurídico, Edenor y Edesur llevan adelante una concesión firmada por 95 años con el Estado nacional, con un plan tarifario para los próximos 5 años, que iguala las tarifas a uno y otro lado de la General Paz. La transferencia implicaría, a priori, dividir el área de concesión y, consecuentemente, partir las actuales dos empresas en cuatro, que deberían firmar nuevos contratos con cada administración.

- En el plano técnico, existen en la actualidad centenares de instalaciones cruzadas: hay muchas subestaciones ubicadas en el límite entre Capital Federal y el Conurbano que brindan el servicio a ambas jurisdicciones. Dividirlas o construir nuevas para respetar un nuevo mapa del servicio implicaría grandes inversiones, aseguran los especialistas.

Diferencias

Otro aspecto a tener en cuenta es que, de aprobarse el traspaso, la administración Vidal deberá hacerse cargo del control de una estructura que supera por mucho el actual sistema eléctrico bonaerense: entre Edenor y Edesur contaban, en 2017, con 5,4 millones de usuarios contra los poco más de 1,5 millones que hoy atienden las cuatro empresas provinciales (Edelap, Edes, Eden y Edea) y las 200 cooperativas del interior. Una salvedad: aquí se contemplan también los usuarios porteños, puesto que en las estadísticas no aparecen divididos. De todos modos, un número muestra como pocos la diferencia existente: Edenor y Edesur cuentan con casi 700 clientes por km, mientras que las prestadoras bonaerenses, apenas 5.

En relación al consumo, durante 2017 los usuarios bonaerenses de Edenor y Edesur utilizaron poco más de 23 millones de Mwh, mientras que los del interior de la provincia, apenas 6 millones. En costos, la facturación de las empresas concesión nacional, solo por electricidad (sin contar impuestos), rozó los $ 40 mil millones. En el caso de las provinciales, llegó a los $ 12 mil millones.

El costo del traspaso

Mucho se habló en los últimos días acerca del costo económico que deberían enfrentar Vidal y Rodríguez Larreta por el traspaso de las empresas de servicio. Los cálculos que trascendieron marcan un global de $ 100 mil millones, entre ambas administraciones.

En el caso de las eléctricas, los especialistas plantean reparos. Si bien se habla de un costo de $ 35 mil millones, un informe reservado del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) sostiene que las tarifas de Edenor y Edesur ya no cuentan con subsidios en el tramo de la distribución (VAD), sino que solo se benefician con el que el Gobierno nacional aplica sobre el mercado eléctrico mayorista (MEM). Es decir, el mismo que reciben los usuarios de todas las provincias, y que aplana el costo de producción de la energía. De ser así, el traspaso no sería tan oneroso para la Provincia.

En el caso de AYSA, el año pasado el Gobierno nacional, según los registros de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) transfirió más de $ 12.000 millones, un número que (se estima) este año llegará a los $ 15.000 millones.

Respecto al transporte, el año pasado el Gobierno invirtió $ 66.000 millones en subsidios para el área metropolitana, de acuerdo a datos del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa). Se calcula que con el aumento de los boletos ese número caiga a cifras cercanas a los $ 50.000. Con todo, Buenos Aires se queda con el 95% de los subsidios que Nación destina al transporte urbano en todo el país.

La Plata, jul 8 (Por José Giménez, de Agencia DIB).-