El presidente del radicalismo porteño, Guillermo de Mata, publicó en su cuenta de Facebook un vídeo de una reunión de comité en la que cargó contra el oficialismo porteño, criticando que este prioriza en su gestión aspectos como la “vuelta al mundo en Puerto Madero” o “tener el pasto cortado” en desmedro de la salud pública, la seguridad o la justicia. También hizo alusión a que el Gobierno busca imponer la dinámica política de la polarización a nivel nacional, afirmando que el radicalismo se opone a la grieta y no cree en “dividir a los argentinos para ganar una elección”. 

Por lo pronto, las poco más de mil reproducciones en Facebook que tiene el video del discurso pronunciado por de Maya no le significaría una preocupación el Larreta. Sí, aunque sea en la prédica, el radicalismo porteño pareciera posicionarse en una postura firme en su demanda de internas en las próximas elecciones y a mantener su autonomía en la Legislatura de la Ciudad y no integrar un bloque común de Cambiemos.

El radicalismo plantea que quiere discutir el significado de lo público y las prioridades que lleva adelante en su agenda el Gobierno de Larreta. La cuestión gira en torno a qué está dispuesto a ceder cada espacio y, en ese contexto, el PRO ya ha demostrado en reiteradas oportunidades que es capaz de actuar pragmáticamente en pos de lograr sus objetivos ¿Es el caudal de votos que aporta el radicalismo tan grande como para cederles la preminencia política que demandan en el bastión electoral del PRO?

Cabe al menos considerar hasta qué punto el PRO va a estar dispuesto a ceder lugar en la Ciudad tras obtener el 51% de los votos en las pasadas elecciones. En ese punto, la figura de Lousteau toma relevancia en tanto ha sido la única amenaza electoral real para Larreta.

Lousteau se ha encargado de construir su imagen política en torno a sí mismo y sus cualidades. Los votantes que el Diputado Nacional es capaz de convocar poco tienen que ver con el radicalismo como plataforma electoral y, dicho sea de paso, otro que también ha mostrado cintura pragmática es él, formando a su corta edad parte de distintos y variados espacios políticos y Gobiernos.

Se abre el abanico para pensar,  si lo que necesitan Larreta y Macri son votos, qué tiene para ofrecerle el radicalismo al PRO, qué el radicalismo a Louestau y qué el PRO a Lousteau. Si el exministro de economía  estuviese dispuesto a integrarse al oficialismo en la Ciudad en pos de allanarse el camino de cara a ser el Jefe de Gobierno en 2023, escenario que a la luz del prontuario de Lousteau no pareciera tan inverosímil, los argumentos netamente eleccionarios del radicalismo porteño decaerían estrepitosamente.

La resolución de las negociaciones no llega y Cambiemos en la Ciudad se sigue haciendo esperar. Resta ver cómo influye la agenda electoral cuando los tiempos apremien y si la reticencia a llegar a un acuerdo en esta instancia termina favoreciendo o perjudicando a los involucrados.