El senador Miguel Pichetto lanzó al peronismo federal en la provincia, anunció que competirá por encarnar una candidatura de ese espacio y se distanció de Cristina y Mauricio Macri.

“Se necesitan y se complementan, alimentan la brecha todos los días”. Subrayó el senador, que intentará encabezar una coalición que pretende abarcar por ahora al grueso de estructura del peronismo en la CGT junto a mandatarios provinciales.

Al actual apoyo de los gobernadores que lo ubica como jefe de interbloque, se le suma la consistente coordinación de agenda y opiniones con la CGT. Comenzaron siendo oficialistas, apoyando (u oponiendose con pocas ganas) la agenda oficial del “cambio” durante los primeros dos años.

La congruencia opositora de Pichetto (gobernadores) y la CGT contra Macri comenzó con la negativa a tratar la reforma laboral y continuó con tarifas hasta su reciente apoyo al paro nacional efectivizado desde la central obrera.

De todos modos este pragmatismo (necesario para los gobernadores que necesitan estabilidad) y la permanente oscilación entre oficialismo y oposicion lo configura como un figura débil de cara a las elecciones, mal parados por la estructura de la grieta.

En este sentido Pichetto, trató de despegarse de la grieta, que ubica al peronismo federal el papel de justo medio. "No somos la avenida del medio: somos el futuro, el proyecto político nacional para recuperar la Argentina", disparó. Tengamos en cuenta que a los Massa-Urtubey-Lousteau les pasó un metrobus electoral en las ultimas elecciones legislativas, precismente por competir en el marco de la grieta. 

En un acto en el teatro Metro el senador vaticinó que no habrá acuerdo con el kirchnerismo ni siquiera para disputar una interna que unifique a la oposición en 2019. "Va a estar Cambiemos, Unidad Ciudadana y también estará el Peronismo Federal", dijo. Luego en rueda de prensa barajó someterse a "una compulsa Sergio Massa, Sergio Uñac, Juan Manuel Urtubey, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, y el ex ministro de Economía Roberto Lavagna.

El gobierno sigue apostando a polarizar con Cristina, al PJ, con un candidato amigable al progresismo y al circulo rojo le conviene que esté presa y fuera de juego. Precisamente como manifestó diaocho.com, la dificultad que tiene el peronismo "racional" tiene nombre y apellido: Cristina Fernández. Mientras ella siga en carrera, los renovadores peronistas no tienen posibilidades de llegar a una segunda vuelta.