Luego de la crisis experimentada por la serie cuando el movimiento "Me Too" destapó el escandalo de su protagonista, Kevin Spacey, provocando su salida del programa, el desafío de la última temporada de la serie insignia de Netflix era el de provocar el mismo interés en la audiencia frente a la ausencia de Frank Underwood, líder de la serie.

La ganadora del Globo de Oro y nominada al premio Emmy, Robin Wright, regresó como Presidente de Estados Unidos en la sexta y última temporada que según Nielsen fue vista mayoritariamente por mujeres.

El 54% de la audiencia que ha visto el drama político en este mismo período han sido mujeres, en contraste con el 44% de la quinta temporada. También ha cambiado el porcentaje relacionado con las franjas de edad: mientras en 2017 predominaba los menores de 49 años con el 71%, en 2018 cosechan el 52% frente a los mayores de 50 años que aumentan del 29 al 48%.

Entre los números de rating, vemos como la media de espectadores durante su primera semana ha sido de 1,5 millones, inferior a los 1,9 millones que cosechó en su anterior temporada.

Además el número de espectadores que ha visto cada uno de los episodios fue creciendo a medida que iban llegando al final. El primer episodio ha sido seguido por cerca de 2,9 millones de suscriptores mientras que el octavo y último baja hasta las 900.000 personas.