El oficialismo buscará cerrar hoy un acuerdo con el massismo con el objetivo de acelerar el tratamiento del proyecto de presupuesto (y ley impositiva) 2019, justo cuando parecía que las dudas en el bloque de Senadores propio respecto de varios artículos podían estirar su llegada al recinto.

De modo inesperado, Cambiemos y el Frente Renovador anunciaron, al unísono, una reunión que se realizará mañana en un club de San Miguel, a la que asistirán ministros de María Eugenia Vidal y diputados, senadores massitas, en la que se analizarán variantes de los proyectos presentados por el Ejecutivo, con la mira puesta en acordar.

Lo inusual de anuncio público para una negociación que suele ser reservada y el énfasis en las expectativas favorables desde ambos sectores dieron pie a versiones de una conversación ya encaminada, aunque tanto desde Cambiemos como desde el FR advirtieron que aún no se cerró nada.

A ambos lados de las mesa se sentarán los ministros Hernán Lacunza (Economía), Roberto Gigante (Infraestructura), Joaquín De la Torre (Gobierno) y el presidente de la Cámara de Diputados, Manuel Mosca, por el oficialismo. Por el lado del massismo, los negociadores serán intendentes Luis Andreotti (San Fernando), Germán Di Cesare (General Alvarado) y Javier Osuna (Las Heras), el senador Carballo y los diputados Rubén Eslaiman y Valeria Arata.

Aunque sus representantes lo negaban en público, hasta ahora el massismo venía exigiendo la aprobación de una ley para adelantar las elecciones municipales, a cambio del apoyo al presupuesto. Pero fuentes de ese espacio dijeron a DIB que podrían declinar esa exigencia. El cambio se produce justo cuando en el Ejecutivo confirman que estudian la posibilidad de desdoblar los comicios, pero a nivel de gobernador, lo que tendría, al menos en parte, un efecto similar a que buscaba Massa: preservar las intendencias gobernadas por el FR.

"Nosotros no vamos a negociar nada electoral", dijo a esta agencia una alta fuente del Ejecutivo. Sin embargo, algunas fuentes del massismo especulaban con la posibilidad de discutir la implementación de una variante de la boleta única de papel, que podrían servir para también para evitar el efecto "arrastre" contra los intendentes massistas en los comicios del año próximo. Se trata, de todos modos, de una posibilidad remota: lo más firme es que la conversación gire en torno de aliviar a las comunas de la trasferencias de algunos subsidios, modificar el Fondo Educativo, flexibilizar el tope para aumentar tasas y otorgar más obras.

El massimo es una interlocutor clave para el gobierno en la cámara Baja, porque posee un bloque de 12 miembros en la cámara Baja que resulta indispensable para conseguir la mayoría calificada de dos tercios que le permitan aprobar el endeudamiento de US$ 65.800 millones contenido en el proyecto y la ley de impuestos. Pero aún así sigue necesitando el apoyo de los cuatro diputados del bloque del Frente Amplio Justicialista (comandados por José Ottavis) y del unibloque de Fabio Britto.

Se trata de un esquema sumamente "ajustado", en el cual debería ausentarse al menos un diputado de la oposición para alcanzar el número necesario. Por eso, entre otras cuestiones, busca sumar también al acuerdo a los  bloques alineados con los intendentes peronistas del Conurbano. Avanzar con Massa también sería una manera de enviar una señal a ese sector, con el que hay conversaciones "productivas" en curso, dicen en el gobierno.

La oposición, con todo, no es el único escollo: como informó ayer DIB, también a nivel de la cámara Alta hay trabas, aunque allí las dudas sobre los proyecto del Ejecutivo campean en el propio oficialismo