Se terminó la idílica Cumbre de Líderes del Grupo de los 20 (G-20) para Mauricio Macri, que ahora debería redirigir sus energías y volver a enfocarlas rápidamente en el acontecer doméstico.

Se acabó para Macri esa suerte de paseo por Disneylandia de cuatro días de duración, en los que se codeó con los mandatarios más relevantes del planeta y hasta logró ubicarse prácticamente a la par de ellos como anfitrión de la exitosa reunión del G-20 llevada adelante en Buenos Aires.

Exitosa porque los dignatarios de las principales potencias del planeta se congregaron en la capital argentina, deliberaron durante dos jornadas, terminaron rubricando un documento final consensuado y emprendieron el regreso a casa en absoluta armonía, después de haber disfrutado en especial de las carnes y los vinos de alta gama de estas latitudes.

La marcha anti-globalización, básicamente impulsada por grupos de izquierda criollos, se llevó adelante sin incidentes de consideración en el centro porteño, en medio de un descomunal operativo de seguridad, y la gala del Teatro Colón con la que la Argentina agasajó a los líderes mundiales logró hacer emocionar a más de uno, incluyendo a Macri.

El jefe de Estado argentino, fascinado con esta cumbre como un niño en un parque de diversiones, animó casi una veintena de reuniones bilaterales entre el jueves pasado y este domingo, cuando recibió en la Quinta Presidencial de Olivos a Xi Jinping, el mandatario de la economía emergente más importante del planeta, China.
Pues bien, la luna de miel de Macri en el G-20 llegó a su fin.

Es cierto, la Argentina se convirtió definitivamente en una nación abierta al mundo en la gestión que encabeza el líder del PRO, pero este mismo país es el que ahora demanda al Presidente volver a concentrar rápidamente sus esfuerzos en lidiar con los problemas domésticos, a partir de este lunes.

También es cierto, el Gobierno se esmeró en los últimos días en busca de sellar acuerdos significativos para impulsar aquí obras de envergadura, fomentar la creación de empleo y, sobre todo, promover un desarrollo económico sostenido, pero existen en la necesidades urgentes que no pueden esperar hasta que lleguen, finalmente, inversiones extranjeras.

Marzo, la nueva tierra prometida

La ciudad de Buenos Aires comenzó a retomar su pulso habitual en las últimas horas tras haberse visto literalmente militarizada durante una cumbre por la que desfilaron varios integrantes del Gabinete nacional en el predio de Costa Salguero, incluyendo al ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica.

En este contexto, Sica designó al mes de marzo de 2019 como la nueva tierra prometida en la cruzada que protagoniza el Gobierno buscando terminar con la recesión y por ende, lograr que la actividad productiva empiece a reactivarse.

"Vamos a tener al principio un arrastre negativo de 2018, pero vamos a ver una aceleración de la actividad económica a partir de marzo, y las expectativas son muy favorables, porque la macroeconomía está mucho mejor que hace un año", enfatizó Sica, en nombre de un Gobierno que viene prometiendo "brotes verdes" prácticamente desde que asumió, en diciembre de 2015.

Contrarrestar la caída del consumo y suavizar al menos el galopante aumento del costo de vida también se mantienen al tope de la nómina de cuentas pendientes que arrastra la administración macrista, en momentos en los que la crisis ya impacta en las mediciones oficiales sobre pobreza e indigencia.

Cuando Macri concluya su mandato el año que viene (o su primer período de Gobierno en caso de ser reelecto) habrá fracasado muy posiblemente en su misión de promover condiciones económicas que favorezcan una movilidad social ascendente en la Argentina: es decir, para que cada vez más gente deje de ser pobre yconsiga incorporarse a la clase media nacional.

Ahora que el G-20 se terminó y que la gestión macrista recibió felicitaciones al por mayor por su impecable organización, el devenir doméstico impondrá su regreso a los primeros planos de la agenda gubernamental, incluida una esperada convocatoria a sesiones extraordinarias en el Congreso.

Está previsto que el Parlamento nacional se reúna ahora en diciembre para terminar de discutir las modificaciones en el impuesto a los Bienes Personales que sancionó el Senado a mediados de noviembre y giró a Diputados, de igual modo que para analizar un endurecimiento de sanciones para quienes generen desmanes en el fútbol, en especial, para los barrabravas.

Copa "Colonizadores" de América

El Gobierno parece dispuesto a tomar la decisión política de tratar de erradicar definitivamente a los violentos de los estadios, después de los groseros disturbios que ocasionaron la suspensión de la segunda y decisiva final de la Copa Libertadores de América el pasado 24 de noviembre entre River y Boca en el estadio Monumental de Núñez.

Como consecuencia de aquellos incidentes, la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) resolvió quitarle el partido a la Argentina e increíblemente mudar el encuentro a Madrid, donde está programado que se dispute el próximo domingo 9 de diciembre en el estadio Santiago Bernabéu.

Esta insólita decisión hasta generó repercusiones en la cumbre del G-20, con declaraciones alusivas del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, por ejemplo, después de que la Conmebol transformara el duelo por el título de la "Libertadores" en una especie de final de la Copa "Colonizadores" de América.

Además de significar un duro castigo para el país, la mudanza del encuentro a una sede extranjera, independientemente de que el destino elegido haya sido en definitiva la cancha del Real Madrid, representa una bofetada para el Gobierno argentino y en especial para Macri, que se involucró desde un primer momento en el detrás de escena de esta histórica final.

La semana que se inicia también será particular por este motivo, porque River y Boca jugarán ¡en España! el partido decisivo que determinará cuál de los dos será campeón ¡de América!, más allá de todo lo que pueda llegar a ocurrir en el ámbito de la política nacional.

En este sentido, dirigentes de la oposición como Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y compañía, que se mantuvieron activos en los últimos días pese al G-20, intentarán recobrar protagonismo tras haber sido opacados por la cumbre: "Necesitamos otro Gobierno", llegó a lanzar el tigrense, buscando ganarse al menos un "titulito" en los periódicos y portales de internet en medio de la reunión de mandatarios.

Claro que para los medios, en general, la presencia en la Argentina de figuras como Donald Trump, Vladimir Putin, el mencionado Xi, Recep Erdogan y el controvertido príncipe heredero de Arabia Saudita Mohammed bin Salman, entre otras, significó un atractivo irremediablemente más poderoso.

Al menos lo intentaron Massa y Urtubey... Y pese a todo, al revuelo por la cumbre y demás, continúa pendiente de resolución después de este fin de semana una incógnita, del ámbito criollo, que ha venido tomando fuerza en los últimos días, ¿donde está la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner? .

Por Emiliano Rodríguez/Secretario general de redacción de la agencia Noticias Argentinas (NA)