Las encuestas que miden a Mauricio Macri y llegan a la Casa Rosada son casi un reflejo de los bonos argentinos: cuando se mueven, le caen entre 0,2 y 0,5%. Cada vez que llega una medición, Cambiemos baja un poquito más. Como dice un broker con llegada a las oficinas laterales de Balcarce 50: “The trend is your friend. No la entienden. La tendencia es para abajo”. Hay desasosiego y angustia entre tanto medio punto y punto.

Y encima se desmarcó Tinelli, que ya lo tomó de punto a Macri el día que se sentó en la verdadera Casa Rosada que es la Quinta de Olivos y le cambió la cara en Snapchat, una app que fue copypasteada y mejorada por Instagram hasta volverla irrelevante.

Desde que sintió que Macri le había tirado azúcar en el tanque de nafta en su picada de cuarto de milla rumbo a la presidencia de la AFA, Marcelo Tinelli volvió a conectarse con su público, aquel a quien entiende como nadie, un multitarget que incluye a las señoras de barrios con nombres tipo Marquesado de Pontevedra pero cuyo core y masa crítica son los jóvenes y los estratos C3, D y E. En jóvenes de 16 a 29 años y en el segmento C3/D/E, es decir, los pobres de cualquier formación económica social, Tinelli surfea fresco como Aquaman con niveles de aprobación del 52%, más que Mauricio Macri, Cristina Fernández de Kirchner y hasta más que María Eugenia Vidal.

Esos números asustan a la mesa chica de Marcos Peña porque Tinelli se hace fuerte en sectores donde son los que votan son millones. Se incorporan 1.700.000 chicos al padrón para votar en 2019: casi dos millones de personas que en la elección presidencial anterior estaban saliendo de la escuela primaria. La política los desprecia.

Pero Tinelli los registra. Tanto, que si hoy se reuniera con Macri, el presidente haría una story en Instagram pero Marcelo haría un video en Tik Tok. En Olivos no esperaban ésta crítica de Tinelli habida cuenta que Marcelo pondera la regular gestión de Mariú en PBA y la ineficaz gestión megalomaníaca de Larreta en CABA y en consecuencia comenzaron las recriminaciones por no contener (un término que usa la política para casi cualquier cosa) a Marcelo.

“Le hubieran dado la AFA y listo”, dice un diputado que está con un pie en el Congreso y otro en el futbol. “Si lo que quiere Tinelli es hablar con el presidente del Real Madrid y ver la final de la Champions...” Otro pyme de la política, que ahora no tiene cargo, agrega: “Por favor... ¿sabés que piensan en el gobierno? Que Tinelli todos los meses de marzo hace lo mismo: pegar públicamente a Cambiemos para cerrar pauta oficial para ShowMatch a partir de abril... No lo toman en serio”.

Bueno, eso sería un error. No tomar en serio a Tinelli en un contexto en el que las encuestas nacionales marcan que Macri baja entre 0,2 y 0,5 en cada medición, que Cristina ya le saca 10 puntos de ventaja en sectores de la provincia de Buenos Aires y que distritos importantes como Mar del Plata, Bahia Blanca y La Plata donde Cambiemos hacia roncha con un 50% se han transformado en un baile del caño enjabonado donde el oficialismo baja a 35%, es claramente un error.

El circulo rojo ya hizo pasar por el detector de metales a Tinelli: no tiene ningún cuchillo entre las ropas. Es mas, en el empresariado ven con admiración la facilidad que tiene Marcelo para lograr fotos políticas que otros actores no consiguen. El ejemplo más claro es el intercambio que tuvo con Lavagna. Un viernes almuerza con Marco y el lunes almuerza con Roberto. No era tan difícil. Un whatsapp y a otra cosa

Por eso hay que tener muy en cuenta el olfato de Tinelli, que quizás haya percibido que la grieta se transformo en un pozo, en un pozo ciego. Y eso siempre se huele.

Gomazo. Súbete.

Pum para arriba y otra vez.