La similitud con películas como “El día después de mañana”, “2012”, u otras producciones catástrofe, puede parecer una exageración, pero tienen en el hilo argumental la circunstancia de un mundo totalmente paralizado ante un hecho que los involucra a todos en el mismo tiempo y con diferentes impactos.

En muchos casos, significa empezar una civilización completamente nueva, sin embargo, el COVID19 no parece llevarnos al abismo de la extinción, pero para las economías más frágiles, es una prueba que va a poner a todos los sistemas, político, judicial, electoral y social en crisis indeterminadas. Esa es la realidad hoy de nuestro país.

Si tomamos el PBI de 2019 y le aplicamos la caída esperada para el 2020, con suerte nuestro producto bruto va a llegar a ser como el de 1998.

El pasado sin gripe

El 20 de noviembre de 2013, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, dejo de lado para su gobierno una máxima que Néstor había mantenido y tenido como bandera. El ministro de Economía era el presidente. Ni Martin Lousteau, ni Fernández ni siquiera Amado Boudou habían ejercido el cargo como finalmente si lo hizo Axel Kicillof.

Para el hoy gobernador de la provincia de Buenos Aires, el verano de 2014 fue complejo y lo dedico a trabajar una vuelta de tuerca del programa de precios cuidados que anteriormente manejo Guillermo Moreno. Kicillof y Costa, manejaron con resultados no del todo positivos una crisis que termino con la victoria de Mauricio Macri sobre Daniel Scioli. “Se sembró mucho pánico con respecto a la economía en 2014 y creo que si no se hubiera sembrado, nos hubiera ido mucho mejor de lo que nos fue”, decía Kicillof en una entrevista a Apertura, el 21 de Abril de 2015.

Hoy no estamos lejos de aquellos días, los funcionarios pasaron, pero quedaron las restricciones cambiarias, la inflación, las restricciones al comercio internacional, la falta de crédito, y la falta de precios de referencia en la economía. No ser resolvió el problema de la deuda externa, la actividad industrial lejos está de parar su caída, y el sistema financiero tiene una crisis por delante importante, con riesgos vinculados a los que padeció en aquel 2001. Hoy son todas sociedades anónimas argentinas con responsabilidades limitadas, pero el daño a su reputación no conoce de leyes de responsabilidad patrimonial.

En el año 1998 solo alrededor del 20 por ciento de la superficie cultivable, se hacía con siembra directa como muestra este cuadro de Aapresid.

 

Según el Inta, la siembra directa reduce los costos de combustible en un 40% y se obtiene una mejora en el rendimiento de entre 25 y 40%. Esto significa que con todo este avance tecnológico la Argentina va a volver a niveles de producto de 1998. Una verdadera catástrofe económica.

Las variables económicas todas en cuarentena

Tanto la producción como el crédito, el valor del dinero y la tasa de financiamiento, el ingreso y los gastos, de las familias, las empresas y el Estado, son imposibles de prever en este escenario

 

Es claro que tanto los números utilizados para el presupuesto del año en curso como las previsiones que toma el ministerio de hacienda para los años que siguen no tienen hoy ningún sustento con la realidad económica y financiera de la Argentina. Sin esos anclas la economía solo ira a la deriva hasta que se logren establecer equilibrios macroeconómicos.

El Banco Mundial dice que Argentina sufrirá una caída del 5% del producto. Y que en 2021 crecerá un 2,2% por efecto rebote. Las dos cifras hoy parecen imposibles de mantener ya que ningún otro país de la región incluido México, viene de una recesión como la que Argentina transita.

“La Política” no suma

Los conglomerados políticos de poder se unen no solo en la supuesta armonía que la pandemia les requiere para llevar adelante la gestión de esta crisis, sino también en su principal problema político. ¿Quién va a mandar en cada uno de los espacios? Los diferentes actores que aparecen en el escenario de la gestión de crisis como unidos y sin fisuras, siguen con su mirada puesta en la sucesión tanto de la actual coalición gobernante como la de lo que fue cambiemos y es hoy juntos por el cambio.

Los nuevos nombres y los no tan nuevos ya preanuncian los conflictos internos que no hay sido puestos en Stand By aunque haya que usar tapabocas.

Alberto Fernández sufrió varios “ups and downs” a causa de la crisis y de su gestión de la economía. “solo hay ministro de la deuda” reflexionaba un industrial que no entendía las distintas medidas aisladas del equipo económico que obviamente todavía en cualquier periodo normal, estaría en proceso de adaptación a la función. Pero en el caso del actual gobierno nacional, todos los ministros, con excepción del de Hacienda, tienen un extenso curriculum en la función pública.

Del lado amarillo, se llegó a hablar del “silencio patriótico” que realmente enfureció a propios y ajenos. Se trata de un periodo de abandono de poder de las figuras más importantes del espacio de oposición, por opción o por omisión, desaparecieron de la escena política nacional. Adicionalmente a esto Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Marcos Peña no detentan ningún cargo político en la Argentina.

Pareciera ser que se hubiera decidido que los costos o las victorias, que serán pocas, de este periodo los asuma Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli por parte del PRO. Son las únicas dos caras visibles de la gestión y de la oposición. Luego algunos Ministros del antiguo gabinete aparecen esporádicamente en los medios con poco volumen político.

El sistema político argentino también está en cuarentena. Como sabemos, un sistema republicano, requiere de los famosos pesos y contrapesos de Montesquieu, que sin oposición, se transforman en una anomalía difícil de zanjar para el ejercicio democrático del poder.